No todo es dinero en la vida

  1. No todo es dinero en la vida
  1. No todo es dinero en la vida

No todo es dinero en la vidaA veces creemos que una persona es exitosa porque tiene un buen trabajo, un buen pasar y gana mucho dinero. Es verdad, el dinero satisface la mayoría de las necesidades básicas para poder subsistir en esta sociedad.

Un relato Zen dice: “Maestro, ¿qué lugar ocupa el dinero en la vida? Hijo, uno de los más importantes. El dinero es una medida del aprecio de los demás a tus esfuerzos de mejora, es la manera que tiene la sociedad de decirte que valora lo que haces. Por lo tanto, si eres honesto contigo mismo, persíguelo con ahínco porque si lo ganas significa que los demás consideran que eres cada día mejor.”

Pero que pasa cuando esas necesidades ya están cubiertas, y aún así deseamos más y más: “Maestro, tengo mis necesidades cubiertas y me sobra tiempo. ¡Creo que voy a emprender otro negocio! ¿Qué le parece? Hijo, no me parece. Si ya no tienes grandes necesidades ¿para qué quieres más ingresos? ¿Necesitas probarte algo? Mejor ocupa tu tiempo de sobra en los demás: entra como voluntario en algún programa de ayuda a los demás u ocúpate más de tu propia familia. Recuerda que mientras más ayudes al prójimo, menos ayuda necesitarás tú.”

Y es aquí cuando nos damos cuenta que tener el último automóvil, una casa llena de habitaciones o un buen pasar económico, no cubre las expectativas de vida que uno debería aspirar. Lamentablemente hoy en día la frivolidad de nuestra sociedad nos impulsa a pensar que somos mejores individuos cuanto más tenemos.

Y entonces uno se pregunta, ¿para que hago mi trabajo?, ¿por qué sigo una rutina todos los días semana tras semana?, ¿solo por dinero?, ¿beneficia a alguien mi trabajo, más allá de lo económico?.

Si uno tiene suerte y está atento, puede llegar a toparse con esa persona final a la cual estaba destinada nuestra labor, y de esta manera darse cuenta y llegar a un entendimiento de que todo tiene un significado y un por qué.

Quería graficarles esta idea con una breve historia para ilustrar estos conceptos, la de una empresa que brinda servicios para consorcios. Aquí la lectura más sencilla sería la de pensar que cuanta más utilidad deje la empresa, más exitosa es. Puede ser, pero…

Hasta que el empresario se encontró con un caso en el cual en un piso elevado vivía un chico cuadripléjico. En esta historia se debía hacer una reforma en el elevador, y se estaba poniendo todo el esmero para ponerlo en marcha lo antes posible.

Pero ese día, justo ese día en que se darían comienzo los trabajos, el chico debía bajar para someterse a una operación. La madre indignada se comunica para pedir que se detengan las tareas y se ponga en marcha el ascensor, pero la respuesta del empresario fue que ya estaba programado para repararlo y el detenerlo para bajar al chico era imposible.

Ella entonces le cuenta enojada que a su hijo al nacer no le daban ni cinco años de vida por su condición y que si hoy tenía 28, era gracias a los cuidados que ella le proporcionó y no iba a dejar que un ascensor la detenga.

El empresario intentó explicarle varias veces que el arreglo era para su beneficio, pero ante la falta de entendimiento de la mujer, este le dijo indignado que “simplemente arreglaba ascensores y que no era Dios para solucionar sus problemas personales”.

Ante tal respuesta, ella inmediatamente le cortó.

El empresario se quedó en la oficina muy enojado gritando “estamos solo para hacer dinero, no somos una sociedad de beneficencia”.

En realidad internamente esto le afectó mucho. Luego de colgar y reflexionar un rato, se dio cuenta que su trabajo realmente afecta a los demás, y que no solo estaba para ganar utilidades, sino que muchas veces su tarea ayudaba a mejorar la calidad de vida de sus semejantes.

Enseguida sintió la necesidad de salir a la calle y llamarla para pedirle disculpas y explicarle que de ahora en más los trabajos estarían coordinados participándola también a ella. Curiosamente luego de la charla técnica, comenzaron a hablar desde lo humano. Realmente el empresario la entendía, dado que tenía un primo con una discapacidad similar y sentía una empatía hacia ella por la impotencia que lo sacó de su eje.

Desde aquella vez, el empresario se dio cuenta de la interconexión de unos con otros y de ahora en más trata de hacer su trabajo con otro fin, en el cual lo primordial no es el dinero en sí, sino lo humano, y que lo demás viene por añadidura solo, sin buscarlo, ya que todas las acciones en la vida trabajan como una balanza universal.

En esta historia ambos pudieron entenderse y ver finalmente de la necesidad del uno con el otro.

Aprovechemos entonces las tareas que realizamos diariamente sintiendo que estamos ayudando a alguien más en lugar de lamentarnos pensando en la rutina diaria. Nos puede cambiar la vida y el enfoque con el cual vemos las cosas.

Por Joshua Lomax

Joshua Lomax

Escritor compulsivo, me dedico a los temas más diversos como la vida, espiritualidad, y en general todo lo que me rodea. Desde una pequeña idea comienzo una línea de pensamiento que luego ni yo se adonde me llevará.

No soy psicólogo, sociólogo, ni profesional, pero lo que escribo lo escribo desde el corazón, por la única razón que lo viví en primera persona. Soy un tipo común como cualquier otro, pero que tiene la bendita posibilidad de frenar en este mundo acelerado y poder contemplar lo que me rodea.

Espero que les agrade y comenten mis artículos. Gracias.

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Escritor compulsivo, me dedico a los temas más diversos como la vida, espiritualidad, y en general todo lo que me rodea. Desde una pequeña idea comienzo una línea de pensamiento que luego ni yo se adonde me llevará. No soy psicólogo, sociólogo, ni profesional, pero lo que escribo lo escribo desde el corazón, por la única razón que lo viví en primera persona. Soy un tipo común como cualquier otro, pero que tiene la bendita posibilidad de frenar en este mundo acelerado y poder contemplar lo que me rodea. Espero que les agrade y comenten mis artículos. Gracias.

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